Historia

Eindhoven es una ciudad y un municipio ubicado en el sur de los Países Bajos, dentro de la provincia de Brabante Septentrional. En sus inicios, se desarrolló en la confluencia de los canales Dommel y Gender, aunque este último fue desecado tras la Segunda Guerra Mundial, mientras que el Dommel aún atraviesa la ciudad. Con una población de 209 286 habitantes, Eindhoven es la quinta ciudad más poblada del país y la más grande de su provincia, seguida de cerca por la ciudad de Tilburgo.
La historia documentada de Eindhoven comienza en 1232, cuando el duque de Brabante, Hendrik I, le otorgó derechos de ciudad. Por aquel entonces, era un pequeño pueblo situado en la confluencia de los ríos Dommel y Gender. El nombre «Eindhoven» significa «últimas yardas», haciendo referencia a su ubicación en el extremo sur de la región de Woensel. En ese momento, contaba con unas 170 casas rodeadas por una muralla defensiva y un pequeño castillo fuera del recinto amurallado. La ciudad recibió también el derecho a celebrar un mercado semanal, obligando a los agricultores de la zona a vender allí sus productos. Además, su posición estratégica en una ruta comercial que conectaba los Países Bajos con Lieja impulsó su desarrollo.
En 1388, las murallas de la ciudad fueron ampliadas, y entre 1413 y 1420 se construyó un nuevo castillo dentro de la muralla. Sin embargo, Eindhoven sufrió varios ataques a lo largo de los años. En 1486, fue saqueada e incendiada por tropas de Güeldres. Aunque la ciudad fue reconstruida en 1502, con murallas más resistentes y un nuevo castillo, volvió a ser tomada en 1543 por la falta de recursos para mantener sus defensas.
Un gran incendio en 1554 destruyó la mayoría de las casas, pero fueron reconstruidas con la ayuda de Guillermo de Orange. Durante la Revuelta Neerlandesa, Eindhoven cambió varias veces de manos entre los neerlandeses y los españoles. Finalmente, en 1583, la ciudad fue capturada por tropas españolas tras un largo asedio, lo que provocó la destrucción de sus murallas y la pérdida de su estatus como fortaleza. No fue hasta 1629, durante el sitio de Bolduque, que Eindhoven volvió a integrarse en los Países Bajos.
En el siglo XIX, la Revolución Industrial transformó Eindhoven. Se construyeron canales, carreteras y vías férreas, conectando la ciudad con otras localidades de los Países Bajos y Bélgica. Al principio, la industria local se centró en el tabaco y los textiles, pero la fundación de Philips en 1891 impulsó un desarrollo industrial mucho mayor. Esta empresa, que comenzó fabricando bombillas, se convirtió en un pilar económico de la ciudad.
El rápido crecimiento industrial provocó una crisis de vivienda, lo que llevó a una reorganización administrativa en 1920. Los municipios vecinos de Woensel, Tongelre, Stratum, Gestel en Blaarthem, y Strijp fueron anexados, formando «Gran Eindhoven», nombre que posteriormente se acortó a Eindhoven.
En el siglo XX, la industria local se diversificó con la creación de la empresa automovilística DAF. Sin embargo, las industrias tradicionales de tabaco y textiles desaparecieron en los años setenta, dando paso a sectores como la electrónica y la ingeniería. Durante la Segunda Guerra Mundial, Eindhoven sufrió importantes bombardeos, especialmente durante la Operación Market Garden, lo que destruyó gran parte de la ciudad. La reconstrucción de posguerra transformó su paisaje urbano, dejando pocos vestigios históricos.
En las décadas de 1970, 1980 y 1990, se llevaron a cabo grandes proyectos de urbanización en Woensel-Zuid y Woensel-Noord, lo que convirtió a Eindhoven en la quinta ciudad más grande de los Países Bajos.
Geografía
Los pueblos y la ciudad que hoy conforman Eindhoven se asentaron originalmente sobre colinas arenosas situadas entre los canales Dommel, Gender y Tongelreep. Desde el siglo XIX, estas cuencas fluviales han servido como zonas de construcción de viviendas, lo que ha causado ocasionales inundaciones en el centro urbano.
Para mitigar estos problemas, se construyó un dique que contenía el arroyo Gender, el cual atravesaba la ciudad, y luego, tras la Segunda Guerra Mundial, se rellenó. Asimismo, se regularizó el cauce del Dommel. Más adelante, nuevos estudios ecológicos e históricos llevaron a restaurar partes del Dommel a su trazado original y a evaluar la posibilidad de reintroducir el flujo del Gender por el centro de la ciudad (enlace a página en alemán).
Durante el siglo XX, el crecimiento urbano a gran escala impulsó la construcción de áreas residenciales sobre antiguos bosques y campos, que previamente, en el siglo XIX, habían sido convertidos en tierras agrícolas.
Que visitar en Eindhoven
El centro vital de la ciudad es la plaza Markt, conocida como la “plaza del mercado”, donde se concentran cafés y restaurantes que son un lugar habitual de reunión para los habitantes.
Desde este punto parten las calles más concurridas, como Stratumseind, Dommelstraat y Wilhelminaplein, repletas de comercios, boutiques y construcciones contemporáneas. La ciudad invita a ser descubierta caminando, ya que sus principales atractivos se encuentran a corta distancia.

El Van Abbemuseum es un museo de arte moderno y contemporáneo construido en 1936 por el arquitecto A.J. Kropholler para albergar obras de arte holandés contemporáneo (Hedendaagsche Nederlandse Kunst) y promocionar estas creaciones entre la población local. El nombre del recinto procede del fabricante de puros H.J. Van Abbe, que inicialmente financió el edificio y aportó una cantidad para el funcionamiento del museo. En 2003, el Van Abbemuseum se amplió con la construcción de un ala más moderna que permitió la exposición de muchas más obras. Hoy se puede admirar en su interior una colección que cuenta con 1.000 esculturas, 700 pinturas y numerosas creaciones sobre papel. Entre los artistas más famosos se encuentran Pablo Picasso, Georges Braque, Wassily Kandinsky, Fernand Léger y Piet Mondrian, así como artistas de posguerra como Joseph Beuys, Marcel Broodthaers, Rebecca Horn y Sigmar Polke. Pero una de las secciones más importantes del museo es sin duda la que alberga la extensa colección de creaciones del vanguardista ruso El Lissitzky.
Muy cerca de la plaza Markt se encuentra la iglesia de Santa Catalina (Sint Catharinakerk), un imponente templo gótico construido a mediados del siglo XX como reemplazo de una iglesia medieval previa. Este edificio, dedicado a Santa Catalina de Alejandría, destaca por su majestuosa fachada flanqueada por dos torres de 73 metros de altura. La torre masculina está consagrada a David, mientras que la torre femenina lleva el nombre de María. En su interior, los detalles decorativos y los rosetones hacen alusión a la rueda, símbolo del martirio de Santa Catalina. Además, uno de sus tesoros es un carillón donado por la empresa Philips en los años 60, que sigue marcando las horas con sus melodiosas campanadas durante el día.


Al visitar Eindhoven, una parada imprescindible es el Museo Philips, situado en una antigua fábrica de la célebre empresa. Este lugar te permitirá conocer no solo la historia de la compañía fundada por Gerard y Anton Philips, sino también su estrecha conexión con la ciudad a lo largo del tiempo. Aunque no es un museo de grandes dimensiones, ofrece un recorrido detallado por los hitos más importantes de Philips, desde sus comienzos como una pequeña fábrica de bombillas hasta convertirse en una multinacional de referencia en tecnología.
El museo muestra la evolución de varios productos icónicos que la marca lanzó al mercado, como radios, televisores, afeitadoras, CDs y equipos médicos avanzados, como máquinas de resonancia magnética. Además del recorrido histórico, el museo cuenta con zonas interactivas que combinan entretenimiento y aprendizaje, con actividades y juegos educativos pensados para todas las edades.
Strijp-S es un antiguo complejo industrial ubicado en Eindhoven, donde, a principios del siglo XX, Anton Philips estableció la primera fábrica de vidrio para bombillas incandescentes. Con el tiempo, este lugar se convirtió en un importante centro de producción para la empresa Philips, fabricando radios, televisores y otros dispositivos. Sin embargo, en la década de 2000, tras la retirada de Philips, los antiguos edificios fueron transformados en espacios creativos como talleres, centros culturales, áreas de ocio, galerías y viviendas. Actualmente, Strijp-S es un punto de encuentro vibrante que acoge reconocidos eventos, como la Semana del Diseño Holandés y diversos festivales de música y arte.


El icónico Philips Stadion, inaugurado en 1913, fue sometido a una importante renovación en 1995 para adaptarse a las necesidades modernas y seguir siendo la casa del PSV Eindhoven. Con una capacidad superior a 35.000 espectadores, el estadio cuenta con instalaciones avanzadas, entre ellas un museo dedicado al fútbol, la tienda oficial del club y varios bares y restaurantes. Los visitantes y aficionados del PSV tienen la oportunidad de realizar visitas guiadas por el estadio, durante las cuales pueden recorrer áreas exclusivas, como los vestuarios, el túnel de salida al terreno de juego y disfrutar de una impresionante vista panorámica desde la grada principal.
